La extracción de litio puede realizarse de dos formas:
Litio de salmueras (salinas)
Muy común en Chile, Bolivia y Argentina.
Se evapora agua salada para concentrar litio → consumo hídrico elevado.
Litio en roca dura (espodumena)
Típico de Australia y la mayoría de proyectos en Europa.
Requiere agua para trituración, flotación y procesado → bastante menor que las salmueras.
Las cifras varían según la fuente, pero en general:
La producción de 1 tonelada de carbonato de litio puede requerir decenas de miles de litros de agua (especialmente en salmueras).
El consumo se concentra en fases de evaporación, limpieza de minerales y refinado químico.
Es importante recalcar que el dato exacto cambia según la tecnología, país, clima y método de extracción.
Depende del tipo de yacimiento.
El modelo más crítico es el de salinas situadas en regiones áridas. Allí el consumo de agua puede generar tensiones sociales y ambientales.
En cambio, Europa apuesta por:
Minas de roca dura, con un consumo menor
Procesos hidrometalúrgicos de circuito cerrado
Reutilización de aguas residuales en planta
Además, muchas compañías aplican estándares de “minería verde” con:
sistemas de filtración,
reducción de vertidos,
recirculación de agua tratada.
La batería no “contiene” agua, pero su fabricación depende del consumo hídrico de:
extracción del litio,
extracción del níquel/cobalto,
procesos industriales de cátodos y electrolitos.
No hay un número único válido, pero la huella hídrica total de una batería puede medirse en miles de litros considerando todo el ciclo de suministro.
La producción de litio y la fabricación de baterías implican un consumo significativo de agua, especialmente cuando la extracción procede de salmueras en regiones áridas. Sin embargo, no todas las fuentes de litio son iguales: la minería en roca dura —que es el modelo hacia el que se orientan la mayoría de proyectos europeos— presenta un impacto hídrico considerablemente menor y permite integrar tecnologías de recirculación y tratamiento de aguas que reducen de forma notable su huella ambiental.
La clave está en avanzar hacia procesos más eficientes, transparentes y sostenibles. Europa ya está apostando por modelos de bajo consumo hídrico, por la reutilización del agua industrial y por la reducción de emisiones asociadas a toda la cadena de suministro. Esto demuestra que es posible combinar la transición energética con una gestión responsable de los recursos, siempre que se adopten tecnologías modernas y se aplique una normativa estricta.
En este escenario, HDI Battery se posiciona como un aliado para empresas, instaladores y usuarios que buscan soluciones de almacenamiento eficientes, respetuosas con el medio ambiente y alineadas con las mejores prácticas del sector. Desde baterías de litio de alto rendimiento hasta sistemas completos de energía solar y soluciones industriales, trabajamos para que cada proyecto sea más seguro, duradero y sostenible. Nuestro compromiso es contribuir a una transición energética real, basada no solo en la innovación, sino también en el respeto a los recursos naturales.
El cambio hacia el LiFePO₄ responde a una necesidad de mayor eficiencia, seguridad y un menor coste total de propiedad (TCO).
Las baterías de litio se han convertido en el motor silencioso de nuestro día a día: móviles, patinetes eléctricos, paneles solares con acumulación y, por supuesto, vehículos eléctricos. Pero… ¿qué ocurre cuando estas baterías acaban su vida útil?
Si te preocupa el medio ambiente o simplemente quieres entender cómo funciona el reciclaje de baterías de litio en España, este artículo te interesa. Aquí te explico qué se recicla, quién lo hace, cómo se procesan y dónde llevarlas si eres usuario o empresa.